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    Museo de Artes Plásticas Eduardo Sívori  
Historia

 

HISTORIA
Fue fundado con la intención de poner en valor la producción del arte nacional. El concejal Fernando Ghío obtuvo la sanción de una ordenanza para la creación del Museo, inaugurado oficialmente en 1938, en dependencias del Concejo Deliberante.

Durante los primeros catorce años recibió el nombre de Museo Municipal de Bellas Artes, Artes Aplicadas y Anexo de Artes Comparadas.

Pero lo más importante, aconteció en 1936, año en que se decreta la realización de un Salón anual de Pintura, Escultura y Grabado, con el nombre de Premio Manuel Belgrano, incorporándose el rubro Dibujo recién en el año 1955. Los tres primeros premios de cada disciplina, revisten el carácter de adquisición. Estos, junto con los Premios Municipales de los Salones Nacionales anteriores, compras efectuadas por el propio Consejo con éste destino, compras directas, y múltiples donaciones constituyen el acerbo de la Institución que gracias a esta particularidad, se mantiene absolutamente al día.

Otra singularidad que aporta al interés de este patrimonio, es la presencia de irreemplazables piezas de Arte Textil llegadas también de la mano de otro concurso organizado por la Institución desde los años setentas: la Bienal de Arte Textil.

La Colección está integrada actualmente por más de tres mil obras.

En la segunda mitad de aquella década el Museo se fusiona con el de Arte Moderno, bajo el nombre de Museo Municipal de Artes Visuales; pasa a depender del Centro Cultural de la Ciudad de Buenos Aires entre 1980 y 1982, hasta que al final de ese año recupera por fin su autonomía

No menos injustos y erráticos fueron sus lugares de emplazamiento, tratándose -como en este caso-, de la mayor colección de arte argentino propiedad de la Ciudad de Buenos Aires.

Todos fueron provisorios e insuficientes para desarrollar su labor.

Es así como luego de ser desalojado del Honorable Concejo Deliberante, momento en que pierde una interesante parte de su patrimonio, por ejemplo la gran obra Chacareros de Berni que junto a otras cientotreinta el Museo reivindica como propias. Se lo traslada a Avenida del Libertador 2373 y luego a la calle Paraguay 1033 de donde a su vez se lo retira y confina en el Teatro General San Martín.

En 1995, se disponen los fondos y se dan las órdenes pertinentes para la realización de la nueva y definitiva obra que albergará al Museo, dando fin a años de injusta desconsideración

El proyecto, tanto como el proceso licitatorio estuvo a cargo de la vieja Dirección de Arquitectura.

La nueva sede está emplazada en un lugar privilegiado, frente al Rosedal de Palermo, el principal y más extenso parque de la ciudad, que penetra dentro de las instalaciones del Museo, convirtiéndose en patio de esculturas, y proveyéndolo de mil juegos visuales y verdes transparencias.

Su diseño es abierto y contemporáneo, desarrollándose su parte pública principalmente a nivel del parque, constituyéndose en un lugar especial para las personas con alguna dificultad de desplazamiento y para todos aquellos que nos alegra la conjunción del arte con la naturaleza.

Ademas de sus salas principales y secundarias de exposición, cuenta también con una cafetería y boutique manejadas por su Asociación de Amigos.

El equipamiento se completa con ámbitos capaces de albergar, un completo archivo de investigación sobre arte argentino muy consultado, biblioteca, espacios para cursos y talleres, Salón de usos múltiples para teatro y conferencias etc. y con dos propiedades más, una destinada al proceso de restauración y otra a la recepción jura y almacenamiento de los diversos Concursos y Salones que el Museo tiene como misión realizar.


EDUARDO SIVORI

Nació en Buenos Aires el 13 de octubre de 1847. Razones familiares impidieron un desarrollo temprano de su vocación artística.

En 1874 viaja a Europa junto a su padre por cuestiones de índole comercial. La visita a los museos decide su vocación. Tiene ya veintisiete años de edad.

En París visita ateliers y frecuenta academias. De regreso al país advierte la insuficiencia de los ámbitos de cultura y alentado por un grupo de artistas y profesores,-entre los que cabe mencionar a su hermano Alejandro, a Eduardo Schiaffino, Alfredo París y José Aguyari-, es miembro fundador de la Sociedad Estímulo de Bellas Artes. Esta sociedad cumple sus funciones durante un período de treinta años de enorme labor educativa y organizadora de las artes. En 1905, un decreto oficial convierte a la Sociedad Estímulo en la Academia Nacional de Bellas Artes.
En 1882, Eduardo Sívori viaja nuevamente a París. Ya no es inexperto, pues conoció los talleres de los más importantes maestros de nuestro medio (Charton, Romero, Aguyari) pero esa etapa de formación debía completarse. Tras duro empeño logró ingresar al taller de Jean Paul Laurens, quien posteriormente lo presenta en Salones, concursos y cenáculos. De la época es su obra “El despertar de la criada”, actualmente expuesta como obra emblemática del realismo nacional en el Museo Nacional de Bellas Artes.

Ya en Buenos Aires, despliega una enorme actividad cultural y pinta obras de gran envergadura (retratos, paisajes), esforzándose por captar el espíritu de esta tierra llana tan distinta de las aprendidas en las pinacotecas europeas. Se lo llamará “ el pintor de la pampa”. Cabe mencionar que también su tarea como grabador es fundacional pues produce las primeras planchas realizadas en el país con sus obras “Carretas” y “Tropas de carretas en la pampa”.

Recibió varias distinciones por su trabajo. Obtuvo una medalla de oro en el Salón Continental de Buenos Aires en 1880, también medalla de oro otorgada por la ciudad de Saint Louis, Estados Unidos, por su obra “Dolce far niente”. Presidente del Jurado de la Gran Exposición del Centenario de 1910 y Director de la Academia y del Museo Nacional de Bellas Artes.

Eduardo Sívori parte de un realismo base de fuerte empaste, claroscuro y sólido volúmenes hacia una pintura más clara y luminosa. Basta mencionar “Primavera”, 1914.
En reconocimiento a su generosa actitud de maestro y sus altas virtudes de artista, la ciudad que fue escenario de sus actividades, por decreto 7954 del 17 de Mayo de 1948, le rindió debido homenaje imponiendo su nombre al museo creado una década antes para conservar y exponer las obras de los artistas argentinos. De esta manera, el Museo Municipal de Bellas Artes paseo a llamarse Museo de Artes Plásticas “Eduardo Sívori”.Fallece en Buenos Aires, el 5 de junio de 1918.